martes, 5 de mayo de 2015

CONSEJOS DE OSCAR WILDE PARA ENTENDER EL RIDÍCULO COMPORTAMIENTO SOCIAL



Wilde dejó incontables listas de observaciones sociales que vienen bien a refrescar nuestra perspectiva (por que los tiempos no han cambiado mucho).
Mi primer encuentro con Oscar Wilde fue un acontecimiento, escribió el poeta romántico W.B. Yeats en su Autobiografía. Nunca antes escuché a un hombre hablando con oraciones perfectas, como si las hubiera escrito toda la noche con dificultad y sin embargo espontáneo. Wilde, lo sabemos todos, era un hombre insolente y genial que practicaba con humor y vehemencia el arte del esgrima verbal, pero a decir por los relatos de quienes lo conocieron, entre ellos Yeats, personificaba todo ese estilo e ingenio que plasmaba en el papel. Era un esteta, un académico y, sobre todo, era un gentleman que mantenía su vida al punto del drama.

De su obra pueden hacerse cuantas listas queramos. De frases aforísticas se construyen manifiestos, y Wilde nos permite como nadie este por lo demás fascinante ejercicio literario. Aquí rescatamos algunas frases que hablan sobre el comportamiento de la sociedad. Wilde sabía que la humanidad se toma a sí misma demasiado en serio. Es el pecado original del mundo. Si los hombres de las cavernas hubiesen sabido reír, la Historia hubiese sido distinta. Y como Borges decía, Oscar Wilde era un ingenioso que casi siempre tenía razón.

Algo podemos tomar de estas observaciones políticamente incorrectas pero llenas todas de verdad.

Consejos de Oscar Wilde para entender un poco el (a menudo tan ridículo) comportamiento social:
 
Es mejor no ser distinto a tus semejantes. Los feos y los estúpidos tienen la mejor parte en este mundo. Pueden sentarse tranquilamente y contemplar la representación con la boca abierta. Si nada saben de victorias, al menos se libran de conocer la derrota. Viven como deberíamos hacerlo todos: en paz, indiferentes y sin ninguna inquietud. Ni causan la ruina de otros, ni la reciben de manos ajenas. Los hombres se casan por cansancio; las mujeres por curiosidad; y ambos resultan decepcionados (no creo que me case. Estoy demasiado enamorado).
Es la personalidad, no los principios, lo que mueve los tiempos.
Con un frac y una corbata blanca, cualquiera, hasta un agente de bolsa, puede lograr que se le califique de civilizado.
Siempre nos malinterpretamos a nosotros mismos y rara vez logramos entender a los demás.
Sólo discute el que se encuentra perdido intelectualmente.
Nuestro futuro será igual a nuestro pasado, y el pecado que un día cometimos con pesadumbre de nuevo lo cometeremos muchas otras veces, y con alegría.
Sólo hay una cosa en este mundo peor que el que hablen de uno, y es que no lo hagan.
Todas las precauciones son pocas cuando se trata de elegir enemigos. Yo no tengo ni uno sólo que sea estúpido.

                                      




Fuente: http://faenaaleph.com/

10 claves para motivar a los hijos a leer


Se debe estimular a todos los niños para que lean y lo conviertan en una costumbre para toda su vida. Hay muchas actividades para conseguirlo sin necesidad de hacerlo ver como una obligación.

En el mundo moderno es difícil lograr que los niños lean porque les guste y que no lo vean como un deber. Están rodeados de Internet, juegos de vídeo y televisión que no permiten que se expongan al hermoso mundo de la lectura que los llevará a lugares fantásticos y coloridos usando su imaginación.
¿Por qué es bueno que los niños lean?

Como padre o madre quieres asegurarte de que tus hijos tengan la mejor educación posible y enseñarles a convertirse en lectores habituales es uno de los mejores aprendizajes porque tiene muchas ventajas. Mencionamos varias a continuación.
- Los ayuda a aumentar su vocabulario. 
- Aumenta el uso de la imaginación.
- Mejorarán el rendimiento en actividades escolares como la lectura y la escritura. 

- Tendrán más iniciativa para aprender.¿Cómo se logra estimular para que un niño lea más?
Algunos pequeños nacen como lectores apasionados, otros son un poco más reacios al tema. Sin embargo, todos pueden crecer con inspiración para leer más si los padres los orientan. Les proporcionamos algunas ideas para conseguirlo.
1. Crea un hogar de lectores
Si los niños ven que los adultos a su alrededor están expuestos de forma frecuente a la lectura, hay más probabilidades de que ellos se empiecen a interesar por esta actividad. Cosas sencillas como verlos leyendo el periódico los hará entender que es bueno dedicar tiempo para leer un poco.
2. Háblales de libros
Cada vez que hayas leído algo interesante cuéntales qué te pareció. No importa si fue un libro o un artículo. Verán tu emoción y se sentirán atraídos por esto. Y si los pequeños han leído algo, pregúntales cómo van y si les está gustando.
3. Ofreced libros que se ajusten a su capacidad y gustos

Traten de conseguir juntos libros de temáticas que le llame la atención. Además, compra sólo aquellos que encajen con el nivel de lectura que tienen.
4. Aprovechad la tecnología
Si no puedes contra ellos, únete. Es lo mejor que puedes hacer con la tecnología porque privarlos de ella no es una solución. Por ejemplo podrías darle un lector de libros electrónico con una selección interesante de títulos y basarte en lo que él o ella ven en la televisión para definir qué le gustaría.
5. Lean juntos
Cuando ya puedan leer oraciones completas dedicad unos minutos antes de dormir para turnarse leyendo una historia. Sentirán muchas emociones y será una experiencia para unirlos.
6. Visiten la librería o la biblioteca
Cuando vayáis de compras pasad por una librería de forma casual para ver si los niños se interesan por algo. También podéis visitar la biblioteca cada cierto tiempo y participar en actividades para los más pequeños. Con todo esto ellos notarán que muchas otras personas disfrutan de los libros.
7. Dejen que ellos decidan
No trates de obligarlos a leer algo que no quieren porque lo sentirán como un castigo. Deben tomarlo con gusto, no lo contrario. Permite que él o ella escoja qué libros quiere leer y cuándo quiere hacerlo. Si tienes entre manos un niño que no ama la lectura, debes ir poco a poco para que no huya aún más de esta actividad.
8. Respetar sus ritmos
Cada persona lee a su ritmo, ya sean niños o adultos. Algunos toman un libro y lo devoran en pocas horas, otros tardan meses en terminarlo. Deja que tu hijo desarrolle su propio estilo sin presión.


9. Crear un área para leer

Tener un sitio acogedor donde poderse relajar con libros por doquier es fabuloso para todos. Se puede crear algo así en casa para que los niños exploren en su propio tiempo.
10. Inventen un libro propio
No solo se van a divertir, sino que podrán colorear, escribir historias, expresar lo que sienten y ser creativos.
 ¡Qué los libros no sean sus enemigos!







Fuente: http://www.superpadres.com/blog/10-claves-para-motivar-a-los-hijos-a-leer/

67 cuentos de Edgar Allan Poe traducidos por Julio Cortázar (descarga gratuita en pdf)

SINOPSIS
Cuentista, poeta, crítico, ensayista y editor, Edgar Allan Poe es unánimemente reconocido como uno de los maestros universales del relato breve y el padre del cuento de terror psicológico. Fue también precursor del relato detectivesco y de la literatura de ciencia-ficción, así como renovador de la llamada novela gótica.


OPINIÓN

Bueno bueno, señor Poe, al fin nos conocemos

Tengo sentimientos encontrados con estos relatos, ya que además de leer estos catorce cuentos, también leí sus poemas, y estas son las opiniones que saqué al respecto: La primera es que sus relatos de terror psicológicos, no me inspiraron miedo ni angustia alguna, sino una simple sensación de pesadez; esperaba encontrar algo que me estremeciera, que no me dejara dormir a la noche, pero me encontré releyendo el mismo párrafo tres veces porque no podía seguir el hilo, y al terminar la lectura, no sentía nada. Al leer "El pozo y el péndulo", considerado uno de los más grandes relatos de terror psicológico de la historia, esperaba encontrarme con esta sensación de miedo y desolación que se le atribuye al autor, pero me pasó exactamente lo mismo que en los demás. Si tuviera que elegir, diría que "El gato negro" fue el que más me llegó, aproximándose más al sentimiento que buscaba.


La segunda conclusión, por el contrario, son que sus poemas y relatos detectivescos son realmente brillantes, más aún considerando que él fue el inventor del género policial. En este libro, aparecen "El escarabajo de oro", "Los crímenes de la calle Morgue" y "La carta robada" dejando afuera "El misterio de Marie Roget". En los últimos tres títulos aparece el primer detective: Dupin, de un ingenio impresionante. Se lo describe como un hombre excéntrico, analítico, observador y calmado, formando la base para varios personajes detectivescos que vendrán después. Tanto en "Los crímenes de la calle Morgue" como en "La carta robada", demuestra sus habilidades. En el primero, descubre indicios que la policía pasó por alto, y logra así resolver el misterio con una conclusión nada común. En el segundo, que fue el que más me gustó, pone en rídiculo nuevamente a los agentes policiales al descubrir la carta perdida en el lugar más inesperado y obvio al mismo tiempo. Una cosa que me pareció bastante curiosa, es que Poe degrada a la policía por debajo del ingenio del detective, como más tarde haría Arthur Conan Doyle con Sherlock Homes y Scotland Yard. En "El escarabajo de oro", si bien no aparece Dupin, la manera en que el protagonista descifra el código es sublime. En serio que admiro mucho a los autores de policiales por ocurrírseles los enigmas para sus cuentos o libros.

En cuanto a poemas, se me acaba de ocurrir que llegué a una tercera conclusión: no hay que tratar de entenderlos, sólo sentirlos, permitir que te lleguen, y dejar de pensar un rato. Después de leer todos, reafirmo mi opinión de que mi favorito es "Annabel Lee" y le sumo el muy conocido "El Cuervo", y ya que el primero lo subí hace bastante, les voy a dejar el segundo:


Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”


“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!




Así que, en mi opinión, Edgar Allan Poe destacó más en sus poemas y cuentos policiales, que en los relatos de terror que le acreditaron tanta fama. No lo recomiendo para aquellos que les cuestan los clásicos y no soportan las descripciones excesivas, pero de todas formas, lo veo como un autor y unas obras de lectura obligatoria, y algunas de ellas pueden ser extremadamente placenteras.

Fuente: www.leblogdebrolis.blogspot.com





                                     


                                   

lunes, 4 de mayo de 2015

¡VARGAS LLOSA SOBRE LA ARGENTINA Y VENEZUELA: CONTUNDENTE!

Argentina, un país que era democrático cuando tres partes de Europa no lo eran, un país que era uno de los más prósperos de la Tierra cuando América Latina era un continente de hambrientos, de atrasados.

El primer país del mundo que acabó con el analfabetismo no fue Estados Unidos, no fue Francia, fue la Argentina con un sistema educativo que era un ejemplo para todo el mundo. Ese país, que era un país de vanguardia ¿Cómo puede ser que sea el país empobrecido, caótico, subdesarrollado que es hoy?¿Qué pasó?¿Alguien los invadió? ¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrible? 

No, los argentinos se hicieron eso ellos mismos. Los argentinos eligieron a lo largo de medio siglo las peores opciones.

Eso es. El peronismo es elegir el error, es el partido de los resentidos más aberrantes, llenos de odio, de rencores viscerales, fascistas, enfermos de rabia inexplicable hacia todo lo bueno que sea diferente a su manera radical y fanática de ver las cosas, son por lo general incultos, ignorantes, mediocres de mediocres! El peronismo es perseverar en el error a pesar de manera masoquista, enfermiza, en las catástrofes que se le han ido sucediendo en la historia moderna del país.

¿Cómo se entiende eso?. Un país con gentes cultas, absolutamente privilegiado, una minoría de habitantes en un enorme territorio que concentra todos los recursos naturales. ¿Por qué no son el primer país de la Tierra ?¿Por qué no tienen el mismo nivel de vida que Suecia, que Suiza?

Porque los argentinos no han querido. Han querido en cambio ser pobres. Seguir a "caudillos" de pacotilla, "salvadores" de porquería, locos, desquiciados por su mismo odio a todo lo que sea diferente a su locura. Han querido vivir bajo dictaduras, han querido vivir dentro del mercantilismo más espantoso. Hay en esto una responsabilidad del pueblo argentino.

Para mí es espantoso lo que ha ocurrido en Argentina . La primera vez que fui allí quedé maravillado. Un país de clases medias, donde no había pobres en el sentido latinoamericano de la pobreza. ¿Cómo pudo llegar a la presidencia una pareja tan diabólica, manipuladora, populistas en grado extremo, corruptos de calle, como los Kirchner gobernando ese país? ¡Al menos ya uno no está! Esperemos que la que queda no pueda seguir hundiendo a ese otrora gran país argentino!

Sin embargo, a juzgar por sus diabólicas relaciones estrechísimas con el desquiciado, paria, bestia troglodita, de la extinta y queridísima Republica de Venezuela, todo parece indicar que ahora "Cristinita" se apegara aun mas a ese escoria, aprendiz de dictadorzuelo, quien ya bastante le ha financiado su mandato a costa de los dineros del noble pero incomprensiblemente inerte pueblo venezolano. ¡Qué degradación política, qué degradación intelectual! Argentina y Venezuela, dos países extraordinarios vueltos pedazos por una sarta de demoníacos desquiciados.
Por eso me pregunto ¿Cómo es eso posible?

Mario Vargas Llosa






sábado, 2 de mayo de 2015

Yendo

Yendo sembradas
van siendo todas penas,
en suerte de agua
que mis pasos entierran.


Calmas las lágrimas
caen desde mí,
(sin presura mañana
sabrán de seguir).

Ruedan las yemas,
ahogan sin cubil,
las malezas del sufrir,
que hurgan lo que siega,
son elixir ya senil.

Yendo cabe creer en la tristeza,
después de sufrido encontrarla,
o llorar extrañado no haberla.
Vago bajo gris ceño
sabiendo su estar de céfiro,
entregado a su absoluta fuerza
de rudo compañero al entierro
con la pesada carga al cuello,
de saber un hombre para el cielo no hecho.

Yendo sembradas
van siendo todas penas,
restriegan el alma
que a su paso destierran.

Yendo al rumbo de espinos la senda,
ronda de fieras que acecha,
huelo la esencia de su aliento tibio;
dentro sus fauces no quiero, pero respiro.
Carroña ven, carroña anda,
carroña sucia, carroña santa.

Yendo en frías tientas
a gacha sazón enfermiza,
ingenio vértigos y vigilias de tinieblas.
Asiento don de espesa fatiga.

Surcando las tierras
piso caudal húmedo,
en resueltas cuentas,
logro de lo que mi ser no pudo.

Yendo sembradas
van siendo todas penas,
que al espíritu encarnan,
y a su peso le encierran.

- Jacques Pierre

jueves, 30 de abril de 2015

Editorial II - Leer y dejar leer


Informo, compartir citas de Vargas Llosa o de cualquier otro autor no me convierte automáticamente en su admirador, como no obliga a nadie que encuentre un pensamiento como válido, el de cuajo aprobar todo lo que piensa o hace quien lo dijo.

Ni siquiera tiene que simpatizarme para que pueda ver que, en un pensamiento que hace, estoy de acuerdo.

Pero hay más noticias, tampoco coincido en un 100% con Galeano y eso no me hace un hereje, tampoco me gusta todo de Benedetti ni de Cortázar y eso no me hace un inculto, ni tampoco que me interese o deje de interesarme lo que escribe Coelho me hace más o menos inteligente. 

Pienso que bien haría un sano lector en sacar provecho de cada una de sus lecturas, esté o no de acuerdo, le caiga bien o mal el autor del que se trate: quien sabe apreciar lo cierto en las palabras de quien las dice es, con mucho, un mejor lector que se encierra en autores que sabe que le gustan y coincide por no darse la oportunidad de conocer a otros. O peor, por llevarse de los prejuicios de otros para con esos autores. 
Lean, dejen leer, y saquen todo el provecho de lo que aprenden. Multipliquen pensamientos en vez de atacar autores o lectores. Libérense de esas jaulas del pensamiento y prejuicios.
Leer a unos autores y no a otros porque piensas que son peores no hace mejores a los tuyos, ni mucho menos a ti si no sabes respetar a los demás. Cada uno encuentra su provecho del momento en algún libro, no prejuzgues, más antes recomienda e indica cuál otro podría también gustarle, aceptando aún así que quizás no lo haga: 


El saber no hace superior a nadie sobre alguien más, al contrario, el saber y la educación te hace más responsable ante los demás.





martes, 28 de abril de 2015

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.



Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.


Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!


No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

- Charles Chaplin